El Parque del Capricho

El Parque del Capricho

Este maravilloso parque fue mandado construir por la Duquesa de Osuna, María Josefa Pimentel, entre 1787 y 1839. En 1783 compró un terreno a las afueras de Madrid para construir una finca de recreo, exponiendo el arquitecto Pablo Boutelou un diseño inicial del jardín, pero siendo finalmente el arquitecto Jean-Baptiste Mulot el que lo diseñó.

Se pueden encontrar varios estaques que conectaban con el canal principal que lleva hasta el salón de baile, ya que este edificio se construyó sobre un manantial. También se pueden encontrar muchos ejemplares de la flor favorita de la Duquesa, la lila.

En 1808, con la invasión francesa, el recinto pasa a ser propiedad del general francés Agustín Belliard, para que sus tropas tuviesen en ese lugar sus instalaciones. Posteriormente, con la retirada de estas, se repoblaron arbustos y se construyó el casino de baile en 1815, obra de Martín López Aguado.

Con la muerte de la Duquesa, el parque pasa a ser propiedad de su nieto Pedro Alcántara, quien encarga nuevas construcciones a López Aguado como una zona de exedras en la Plaza de Emperadores. Cuando muere Pedro Alcántara en 1844, el Parque pasa a manos de su hermano quien lo descuida, lo que hace que sea subastado 38 años después.

Durante la Guerra Civil se construyeron varios refugios subterráneos antiaéreos, por lo que se pueden ver varios respiraderos de estos refugios en el parque.

En 1974 el Jardín es comprado por el Ayuntamiento, y en 1985 se declara como Bien de Interés Cultural. En el Parque se han ido llevando a cabo reformas para dar a este maravilloso parque la excelencia que se merece.

El parque alberga una importante riqueza botánica, escultórica y artística. Podemos disfrutar de templetes, ermitas, fuentes, plazoletas, y del Palacio de los Duques. Además su jardín ofrece tres estilos diferentes: el parterre o jardín francés, que se extiende por delante de la fachada oeste del palacio, con sus setos recortados como si de un bordado sobre la tierra se tratase. El giardino italiano, que es la parte más antigua del parque, en el que encontramos setos y árboles, encontrando muy cercano a esta zona el laberinto, hecho de laurel, y concebido para el juego amoroso y los escondites. Por último encontramos el estilo inglés, evocando la naturaleza en su estado puro, que invita al paseo y a detenerse en los rincones más escondidos.

Cabe destacar que es el único jardín del romanticismo que existe en Madrid.

 

 

Ubicación

 

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